Es momento de volar
- anapaulaalbanr

- Mar 23, 2024
- 8 min read
Querido lector,
Es momento de volar, pero no será fácil. Te vas a cuestionar quien eres y quien estás por convertirte. Vas a querer quedarte en donde estas por miedo a lo que desconoces, vas a llorar, a reír, a gritar. Vas a querer correr de todo lo nuevo, vas a estar al filo del abismo y retroceder varias veces, vas a negarte entrar a la crisálida y vas a querer hacerlo con alguien más que te abrace, que te acompañe. Pero no es así, vas a estar sola(o) y lo peor de todo, es que, vas a sentir esa soledad. Esa soledad que inunda, que te habla, que te dice lo que quieres escuchar, sabes que no te dará paz porque quieres luchar, pero no sabes cómo. Pero la peor parte es la jaula, esa jaula que dedicaste tiempo, espacio y dinero en construir, esa jaula que representa todo lo que eres porque la hiciste tuya, esa jaula que te susurra al oído todos los miedos y decepciones que vendrán en el camino mientras una ves mas te obliga a cerrar la puerta y querer transformarla en algo que no fue, no es y nunca será.
La estabilidad rutinaria es importante, pero uno vive de lo que conoce, vive de lo que ha visto y experimentado, la mayoría de veces de lo que cree que es correcto porque suena familiar. Cuando uno es adolescente parece que lo ha vivido todo, miras atrás y crees que finalmente sabes hacia donde se dirige tu máximo potencial, pero esa segunda crisis viene cuando te das cuenta que no es así; cuando piensas en ti y sabes que puedes estar tranquilo pero las ansias de saltar al vacío, de volar y explorar el mundo te carcomen de dentro hacia afuera.
La parte más difícil es ver al espejo algo que no te gusta, pero saber que no tienes la resiliencia para transformarlo, y empiezas a entender que ese primer paso marca la fortaleza para el resto de cambios en la vida; pero lo peor es esa resolución, que tus triunfos irán atados a esa habilidad y es tu culpa por no trabajarla. Te aterra ser alguien quien tu niño interior no quisiera que seas y ese sentimiento de fracaso viene acompañado de ansiedad, de lagrimas y de frustración. Empiezas a ver a los demás para buscar un culpable, un culpable que no existe porque basta que lo encuentres para que la responsabilidad de este recaiga sobre tus acciones neutrales una vez más. Empiezas a culpar a las etapas preestablecidas, pero llega el silencio para hacerte entender que ese culpable que acabas de encontrar se ha convertido en tu escusa para estar en el piso y volverte la víctima de las circunstancias, porque es más fácil ser la victima que el héroe de tu propia historia.
Cuando uno salta del ruido al silencio las emociones se vuelven más fuertes, se abre una caja de Pandora que has comprimido por mucho tiempo. Comienzas a cuestionarte que problemas han sido resueltos y que otros están bajo la alfombra; cierras la puerta de tu jaula y solo quieres entender que es lo que está pasando porque crees que ese silencio te dará el tiempo para pensarlo, pero uno no puede vivir en lo que no conoce. Ahí es cuando salta la superioridad moral y piensas que los que vuelan fuera son poco consientes de esa pregunta existencial y te mientes a ti mismo de que tu estas tomando la mejor decisión, pero al mismo tiempo el silencio te grita “sal” y te das cuenta que lo que falta es esa fortaleza que ves en los demás, y no el espejo para hacerlo realidad.
Comienzas a buscar un segundo culpable y concluyes que su realidad es distinta a la tuya, no sabes si es así, pero una vez más te tiras al piso y decides ser la víctima. Pasan los minutos, las horas, los días y entiendes que nadie va a venir a salvarte y el único culpable que se queda en el piso eres tú. A la gente no le va a importar de donde empiezas sino cuando lo haces, eres una víctima o un héroe, no para ellos sino para ti. Entrenas tu mente y comienzas a sacar las cosas debajo de la alfombra y poner los problemas sobre la mesa.
A veces la mesa se va a llenar, no vas a tener espacio para hacer cosas que quisieras y entra el tercer culpable, el tiempo.
La gente cree que la mayoría de problemas giran en torno al tiempo. Culpan a su crecimiento personal, académico y profesional en este. Pero en realidad una vez te das cuenta que el tiempo no te va a esperar tienes que empezar a priorizar. No hay una respuesta correcta ya estructurada porque solo tu puedes saber que es lo que quieres y quien vas a ser para el mundo. Tienes que sacrificar alguno, familia, amigos, trabajos; pero todo dependerá del por qué lo haces. Si no estas dispuesto a dejar ir amistades que te consumen tiempo, energía y visión, la culpa no es del tiempo, es tuya. Pero concluir en esto no trae ningún tipo de alivio inicialmente porque todos queremos ser todo y nos da miedo sacrificar el matiz incorrecto, que dentro de unos años mires atrás y te des cuenta de que en realidad no querías estar en donde estás porque pensaste que ibas a ser feliz y no es así; y te sentarás una vez más con el silencio para darte cuenta de que el único culpable eres tú y que cualquier decisión que tomes fue y será siempre tuya y fue más fácil decir que en realidad eso no es lo que querías que afrontar; la idea de que te estas rindiendo una vez más, porque nunca vas a ser enteramente feliz y la culpa fue la decisión incorrecta tomada por ti.
La mejor parte de todo esto es concluir que siempre será así, que esta es la primera de muchas cajas de Pandora y que solo uno puede decidir que tan grande será cada vez; que tanto dejarás acumular para tu yo del futuro, qué tan dispuesto estas a diferir el sufrimiento necesario para el crecimiento personal, porque no se trata de las cosas que nos pasan sino de como las tomamos. ¿Estás dispuesto a cambiar o vas a resignarte al conformismo que sabes que te atormentará el resto de tu vida? Porque el ser humano esta diseñado para cambiar y crecer, eventualmente te frustrarás y tendrás una vez más esta crisis inevitable. Pero el trabajar la herramienta que te forja para levantarte de la cama, de salir de donde no debes estar, de dejar ir lo que sabes que no te sirve y no te aporta, no depende de nadie más que de ti, nadie te la entregará, la afilarás tu solo por el resto de tu vida, ¿eres o no suficientemente valiente para hacerlo?
Lo primero que debes hacer es identificar el avatar que usarás en el proceso. Quién es tu modelo a seguir y que tiene esa persona que a ti te está privando de adquirir sus habilidades o características. Las cosas si son lo que parecen, no puedes decir que esa persona tiene algo, pero no tuvo que sacrificar nada en el camino. No puedes seguir convirtiéndote en víctima de las circunstancias, el mundo no está en tu contra, tu eres tu principal enemigo y para afrontarlo debes saber con que quedarte y que dejar ir.
Eres con quien te rodeas, aprende de los demás y busca gente que crezca en su soledad contigo. No dependas de nada ni de nadie, busca apoyo cuando lo necesites, pero aprende a estar acompañado en tu propia soledad. Si quieres buscar consejo elimina las posibilidades de tu cabeza primero, porque nadie te conoce mejor que tú y a veces el tiempo no te permitirá acudir a segundas y terceras opiniones. Construye tu propia sabiduría y confía en ti, pero sobre todo si no sale como querías o esperabas no te autodestruyas, resuélvelo. Si no te equivocas tú, no vas a aprender, sino que empezarás a entender cómo se equivocan el resto en tus decisiones de vida, tus errores no serán tuyos sino la mala práctica de siempre tomar los ajenos.
Aprende a dejar ir, no solo lo material sino personas, hábitos, autopercepciones. Está bien buscar significado en elementos valiosos que vinieron a nuestra vida, objetos que fueron fruto de tu esfuerzo, pero si tu esfuerzo depende del resultado de cosas materiales estás condenado a dejar de crecer y estancarte en lo que conoces, el construir tu lugar seguro no puede ser un limite en tus habilidades y desarrollo. Las personas siempre serán un apoyo y un aprendizaje constante, pero no puedes rogar lleguen o siempre se queden.
Tus decisiones, seguridad y confianza no pueden depender de que haya alguien a tu lado, la naturaleza de las personas está en que vienen y van con el tiempo, ellos tomarán su propio camino y el tuyo no puede depender de eso. Las personas que tienen que llegar vendrán en el momento indicado, sino no pierdas el tiempo valioso en buscarlas, las otras tendrás que tener el valor de dejarlas ir si no están alineados con tus percepciones de vida o limitan el proceso crisálida a tus metas personales. Si vas a invertir tu tiempo en buscar personas alineadas o valiosas para tu vida hazlo pensando en el tiempo que te va a tomar trabajar en esas relaciones y qué tendrás que dejar ir o alterar para que valga la pena.
La rutina nos da un sentido de control sobre nuestra vida y decisiones, pero no puedes dejar que hábitos que van en contra de tus ideales o propósitos de vida tengan tanta relevancia en tu día a día. Si sabes que hay una actividad perpetua negativa, se valiente y elimínala, te va a costar y dependiendo de que tan intrínseca esté en tu personalidad vendrá consigo una crisis sobre como puedes seguir con eso o justificaciones de por qué deberían quedarse. Las cosas son lo que parecen, sabes quién eres y que tanto te aporta, no te rindas en la constancia y pon los pies en la tierra. Si concluyes que vale la pena en relación costo-beneficio acabas de generar una responsabilidad sobre la toma de esa decisión y los problemas que vendrán con ella en él camino.
Pelar contra lo que ve la gente es fácil, comienzas a proyectar lo que quieres que la gente vea, pero no es fácil crear una falsa ilusión de ti mismo. No importa cuantas veces digas que vas a poder con todo si al final del día te vas a ver en el espejo y saber que no es así, que una vez más lograste engañar a todos pero no a ti mismo. La única forma de luchar contra esto es tomando responsabilidad de por que no hemos dado ese salto a lo que tanto decimos que somos o queremos ser. Si quieres ser una persona exitosa trabaja en ello y si sabes que no está funcionando se honesto contigo mismo y elimina el comportamiento contraproducente de ti. Si quieres ser un buen integrante de la familia, pero no te consideran una persona que aporte, hazlo o déjalo ir. Siempre queremos, pero no estamos dispuestos a ceder en lo que somos. No se trata de perder tu esencia o individualidad se trata de que si quieres ser alguien para algo tu personalidad no encajará con el rol que quieres desempeñar y es así de sencillo como cambias tú o dejas ir la idea de pertenecer.
No es un proceso en concreto sino pasos pequeños y constantes. Los cambios importantes no son simplificados dependen de un salto de valentía, y nadie va a saltar por ti. Prevé lo que está en el camino para empezar a moldearte. Aprende a sentarte en tu misma soledad y que esta te aconseje, no es ni la primera ni la última crisálida. La vida consiste en múltiples emociones, no se trata de buscar la felicidad constante sino la tranquilidad en el flujo de las emociones que vienen y van.



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